Si mi negocio funciona, ¿por qué tengo que hacer cambios?

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Durante mucho tiempo hemos oído que si algo funciona no hay que tocarlo. La verdad es que esa ha sido la razón de muchas quiebras y desapariciones de empresas.

Quizás en otros tiempos el ritmo de los cambios no era tan frenético y a las empresas les daba tiempo a adaptarse a tiempo, pero ahora es distinto.

Muchos negocios se han visto sorprendidos por una nueva competencia, una nueva tecnología, nuevos gustos de los clientes, etc….. Hay muchos ejemplos, pero uno que destaca es el de Kodak, que en el año 1996 ya disponía de una cámara digital. Sus productos seguían siendo muy rentables y no prestaron atención a la nueva tecnología, creyeron que nunca sustituiría a la fotografía digital. Cuidaron más la rentabilidad a corto plazo que a sus clientes.

El cambio nos da miedo, conlleva muchas molestias, gastos, incertidumbres y también resistencias incluso cuando la empresa tiene beneficios. Muchos afectados e involucrados no entienden que se destine tiempo y dinero a hacer cosas cuyo destino no está claro, y encima  cuando la empresa gana dinero.

Cuando las nubes empiezan a ensombrecen a la empresa, algunos directivos toman medidas superficiales, mientras que otros esperan a que pase la borrasca.

Pero volviendo al título del artículo, la respuesta sería que hay que hacer cambios cuando el entorno que nos afecta empiece a mudar, aunque el negocio esté generando beneficios. Lo contrario sería muy arriesgado.

Hay que introducir los cambios en el momento oportuno, independientemente de lo que gane la empresa. Para saber cuándo es el momento oportuno hay que estar con todos los sentidos en el mercado, en la calle, con los clientes, en los cambios legales, etc…., pendientes de cualquier cambio que afecte al corazón de nuestro negocio por pequeño que sea. Después habrá que hacer los cambios oportunos ya sean estratégicos u operativos. Tan importante es identificar los cambios, como llevar a cabo adecuadamente las transformaciones necesarias en la empresa.

Tomar acciones antes de que aparezcan las pérdidas aumenta considerablemente las probabilidades de supervivencia de la empresa. Cuando  ya se sufren las pérdidas es mucho más difícil de revertir la situación: hay más presión, menos tiempo y recursos y un ambiente muy difícil.

Muchos empresarios creen que hacer cambios en un negocio que funciona podría perjudicarlo. Lo consideran muy arriesgado. Sin embargo, el riesgo puede mitigarse si los cambios pueden hacerse en paralelo o bien mediante pequeñas pruebas que nos permitan ver la reacción de los clientes y si estamos preparados para ello. Por ejemplo, puede lanzarse un producto nuevo sin retirar del mercado los actuales , hacer pruebas en determinados segmentos o mercados, antes de producirlo a gran escala y lanzarlo o bien subcontratar su fabricación.

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